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ANEXO 1 Examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión

  • PROPUESTA PARA APLICAR LA DECISIÓN MINISTERIAL DE MARRAKECH EN FAVOR DE LOS PAÍSES MENOS ADELANTADOS Y DE LOS PAÍSES EN DESARROLLO IMPORTADORES NETOS DE PRODUCTOS ALIMENTICIOS



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    ANEXO 1
    Examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión

    sobre medidas relativas a los posibles efectos negativos del programa de reforma

    en los países menos adelantados y en los países en desarrollo importadores netos

    de productos alimenticios: resumen de los debates de la reunión celebrada

    por el Comité de Agricultura el 30 de marzo de 2001



              1. El Pakistán presentó la "Propuesta para aplicar la Decisión Ministerial de Marrakech en favor de los países menos adelantados y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios" (adjunta como anexo 2) en nombre de 16 países en desarrollo de la OMC importadores netos de productos alimenticios. El principal objetivo del Acuerdo sobre la Agricultura era reducir mediante disciplinas multilaterales los excedentes estructurales creados por políticas que distorsionaban la producción y el comercio en el sector agropecuario aplicadas por algunos Miembros. Lo normal sería que esas disciplinas ocasionaran un aumento de la factura de las importaciones de productos alimenticios de los PMA y de los importadores netos de productos alimenticios. El reconocimiento de que esos efectos sobre los precios podían crear dificultades a los PMA y a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios quedó recogido en la Decisión Ministerial de Marrakech que preveía mecanismos de respuesta en las esferas de la ayuda alimentaria, el acceso a los mecanismos de financiación y la asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad del sector agrícola. Preocupados y decepcionados por la falta de aplicación de la Decisión Ministerial, algunos Miembros habían planteado esta cuestión en la rúbrica dedicada a las preocupaciones relativas a la aplicación en el párrafo 9 de la Declaración Ministerial de Ginebra. Posteriormente, este Comité había recibido instrucciones para examinar los posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión Ministerial siguiendo las orientaciones específicas del Consejo General. La presente propuesta estaba encaminada a ayudar al Comité a adoptar las medidas positivas necesarias para resolver esta importante cuestión relativa a la aplicación en una fecha próxima. Los autores agradecieron al Vicepresidente que les hubiera alentado a presentar esta concreta propuesta sobre la forma en que la Decisión Ministerial podría aplicarse de forma eficaz, que era un compromiso jurídico contraído por los Miembros de la OMC en el artículo 16 del Acuerdo. Los autores de la propuesta se sentían asimismo alentados por la forma en que el Vicepresidente había llevado a cabo las consultas informales sobre esta cuestión y confiaban en que las deliberaciones en ese Comité resultarían en la presentación de propuestas concretas para su adopción por el Consejo General, que disiparan las preocupaciones legítimas de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y de los PMA.

              2. El Pakistán prosiguió diciendo que la propuesta establecía, sobre la base de datos fácticos proporcionados por la FAO, la relación de causalidad entre las reformas de política derivadas de la Ronda Uruguay y el coste más elevado de las importaciones de productos alimenticios para esos dos grupos de países. Contenía propuestas concretas para mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión Ministerial en las tres esferas mencionadas anteriormente. Además, con el objetivo de lograr que los compromisos fuesen vinculantes y su supervisión efectiva, sus autores habían propuesto lo siguiente:

    i) los principales países desarrollados exportadores deberían reservar suministros, de entre sus reservas alimenticias nacionales, asignadas específicamente para su puesta a disposición de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados a precios razonables en los años en los que los precios mundiales fueran elevados;
    ii) los países desarrollados y las instituciones internacionales para el desarrollo y financieras (Banco Mundial, FMI, PNUD) deberían contribuir a la financiación de los dos componentes del Fondo Rotatorio que, a su vez, debería ser administrado con arreglo a un acuerdo interinstitucional en el que participará plenamente la FAO;
    iii) el compromiso de los Miembros de la OMC con respecto a los volúmenes de ayuda alimentaria, los volúmenes de reservas físicas, y las contribuciones a los dos componentes del Fondo Rotatorio debería inscribirse en las listas de esos países como un compromiso vinculante y jurídicamente exigible;
    iv) los Miembros de la OMC deberían hacer notificaciones anuales respecto de esos compromisos al Comité de Agricultura de la OMC.
    Los autores de la propuesta estaban dispuestos a entablar de buena fe conversaciones con los Miembros con vistas a lograr soluciones efectivas.

              1. Egipto señaló que los PMA y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios sentían los efectos de la liberalización del comercio agropecuario derivados de la aplicación del Acuerdo sobre la Agricultura en el aumento de los precios de los productos alimenticios básicos, la disminución de las entregas de ayuda alimentaria a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y el descenso de la producción agropecuaria en combinación con la falta de asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad y la infraestructura de su sector agrícola. Estos efectos tenían repercusiones importantes en los ingresos familiares, el empleo, el desarrollo rural, la seguridad alimentaria, así como en la estabilidad económica y social. El aumento de la factura de las importaciones de cereales de los PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios durante los tres primeros años de aplicación fue aproximadamente del 49 por ciento, aunque es verdad que una pequeña parte de ese aumento se debió a razones distintas de la aplicación del Acuerdo sobre la Agricultura. En el caso de Egipto, el resultado de la aplicación en términos del comercio agropecuario neto era negativo. El valor medio de las importaciones agropecuarias en 1995-98 fue un 37 por ciento superior al del período 1990-94, aunque Egipto venía registrando una tendencia descendente en las importaciones de alimentos desde 1985. Se disponía ahora de un período de seis años para juzgar si el programa de reforma había tenido efectos negativos en vez de solamente "posibles efectos negativos" en el futuro. Existía claramente una relación de causalidad entre la liberalización y el aumento de los precios, al menos a corto y medio plazo. Los 16 países, entre los que se encontraba Egipto, habían presentado la propuesta como parte de los trabajos relativos a la aplicación de los compromisos contraídos en la Ronda Uruguay y de las negociaciones en curso. Cabía prever que los PMA y los importadores netos de productos alimenticios exigieran un mecanismo de compensación más amplio con una mayor liberalización del comercio.

              2. Egipto señaló además que una de las principales deficiencias de la Decisión era la definición o interpretación de ciertos términos, en particular qué se entendía por "efectos negativos". Con respecto a la ayuda alimentaria y la relación entre la Decisión y el Convenio sobre Ayuda Alimentaria (FAC), había diferencias en la forma de clasificar a los beneficiarios. Contrariamente a la Decisión, el FAC asignaba también prioridad a determinados grupos de países. Por consiguiente, cabía duda sobre si el Convenio reflejaba plenamente las inquietudes expresadas en la Decisión. Con respecto a la cuestión del acceso a los mecanismos de financiación, Egipto indicó que el servicio de financiamiento compensatorio del FMI (SFC) estaba destinado únicamente a los cereales y era difícil cumplir las condiciones para poder beneficiarse del mismo, lo que significaba que el SFC no guardaba relación con los objetivos ni el ámbito de la Decisión. Lo que es más importante, la Decisión trataba de los efectos derivados de factores internacionales, mientras que el servicio de financiamiento del FMI se refería o exigía un ajuste de la política nacional en función principalmente de las dificultades de la balanza de pagos. Por supuesto, debían acordarse las modalidades de la gestión de los recursos del propuesto Fondo Rotatorio interinstitucional. A juicio de Egipto, era necesario combinar las funciones o acciones comunes en un solo mecanismo. Egipto manifestó su esperanza de que los Miembros prestaran apoyo a la propuesta, cuyos autores seguían dispuestos a mantener más conversaciones sobre los aspectos técnicos del funcionamiento del Fondo Rotatorio.

              3. Sri Lanka recordó que en la reunión del Comité celebrada en noviembre de 2000 Sri Lanka había indicado cuáles eran, a su juicio, las razones por las que no se había aplicado la Decisión de Marrakech. Una de ellas era la ambigüedad con respecto al calendario y los mecanismos para dar efectividad a la Decisión. Faltaba también claridad en el significado de "efectos negativos", "términos y condiciones razonables", "nivel suficiente de ayuda alimentaria" o "nivel normal de importaciones" y en la atribución precisa de derechos y responsabilidades a los organismos pertinentes. Además, en el marco de la OMC, no había compromisos vinculantes sobre los tres elementos de la decisión, a saber, la ayuda alimentaria, la asistencia técnica y financiera, y el acceso a todos los productos alimenticios básicos y los necesarios mecanismos de financiación en condiciones de favor. Según los datos de la FAO, estos dos grupos de países tenían facturas de importación de cereales más elevadas que antes. Los países importadores netos de productos alimenticios debían tener acceso a los productos alimenticios básicos cuando hubiese pocas existencias y los precios fuesen elevados en el mercado internacional. Por consiguiente, había una vinculación entre el acceso a los alimentos y la disponibilidad de financiación para comprarlos. La propuesta contemplaba el establecimiento de un Fondo Rotatorio con miras a garantizar que los PMA y los países importadores netos de productos alimenticios tuviesen acceso a financiación en condiciones de favor cuando los precios mundiales fuesen elevados en conjunción con una reserva de alimentos para asegurarse de que esos países pudiesen comprar alimentos a precios razonables en el mercado internacional. Sri Lanka estaba de acuerdo en que el principal objetivo del Acuerdo era establecer un sistema de comercio agropecuario equitativo y orientado al mercado mediante la eliminación de las políticas que distorsionan el comercio y habían creado en el pasado excedentes estructurales. Si el objetivo fundamental de eliminar o reducir gradualmente las subvenciones a la exportación y reducir la ayuda interna, se lograra y disminuyeran los excedentes estructurales, aumentaría el coste de las importaciones de alimentos de los PMA y los importadores netos de productos alimenticios. En conexión con esto, Sri Lanka estaba dispuesta a aceptar la propuesta presentada por el Japón en la reunión extraordinaria para que se estableciera una reserva internacional de alimentos.

              4. En opinión de Sri Lanka había más razones que justificaban el establecimiento de un Fondo Rotatorio. El servicio de financiamiento compensatorio (SFC) no había sido utilizado por muchos países importadores netos de productos alimenticios debido a su condicionalidad; el SFC cubría únicamente el coste de los cereales y no todos los productos alimenticios básicos como contemplaba la Decisión y estaba sujeto a tipos de interés estándar. Además, el FMI estaba examinando el SFC en el contexto de una reforma general de la estructura financiera en la que se hacía énfasis en el servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza. El FMI no consideraba el coste de las importaciones de cereales separadamente, sino más bien en el contexto de la situación de la balanza de pagos y de otras condiciones de reajuste. Además, la posibilidad de obtener financiamiento en el marco del SFC se reduciría al examinarse su funcionamiento. En el segundo componente del Fondo Rotatorio abarcaría la prestación de asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad en el sector agrícola y la infraestructura conexa a fin de permitir a los PMA y a los importadores netos de productos alimenticios aumentar su producción alimentaria y ser menos dependientes de las importaciones de alimentos. En lo que respecta a la ayuda alimentaria, la filosofía del Convenio sobre Ayuda Alimentaria había cambiado con la intención de fomentar las compras comerciales, disminuir la disponibilidad de la ayuda alimentaria y ofrecer financiación para la compra de alimentos sobre una base comercial. Se hacía hincapié en impulsar las compras comerciales, de ahí la importancia de un Fondo Rotatorio. Sri Lanka consideraba también que era necesario que los compromisos contraídos por los países donantes en el marco del Convenio sobre Ayuda Alimentaria previeran mayores volúmenes de productos básicos y que se proporcionara la ayuda alimentaria en forma de donación total.

              5. Sri Lanka esperaba que la propuesta fuese considerada positivamente por los países desarrollados Miembros y los países donantes, ya que el proceso de reforma previsto en el artículo 20 del Acuerdo sobre la Agricultura debía tener en cuenta también los posibles efectos negativos derivados de las reformas. En estas condiciones, estos dos grupos de países podrían contraer más compromisos en el proceso de reforma, ya que ese proceso impondría una carga adicional de reajuste a ambos grupos.

              6. Honduras, en nombre de Cuba y la República Dominicana, dijo que, después de seis años de aplicación del Acuerdo, no había medidas concretas en favor de los PMA y los países importadores netos de productos alimenticios. Como se indicaba en la propuesta, la situación de los importadores netos de productos alimenticios se había deteriorado como resultado de la Ronda Uruguay. La Decisión de Marrakech era únicamente uno de los muchos beneficios de la Ronda Uruguay que se suponía que debían haber obtenido los países en desarrollo, pero que nunca se habían hecho realidad. Por consiguiente, resultaba difícil para estos Miembros considerar el inicio de una nueva ronda de negociaciones, ya que estaban todavía esperando recibir los beneficios de la ronda anterior. Estos Miembros esperaban que su propuesta fuera bien recibida por los demás Miembros y se tradujera en decisiones concretas que se presentarían al Consejo General para su adopción en el proceso de aplicación antes de la cuarta Conferencia Ministerial, lo que contribuiría al proceso de fortalecimiento de la confianza en el sistema multilateral de comercio.

              7. El Senegal dijo que, al ser uno de los autores de la propuesta, apoyaba plenamente las ideas específicas que se habían presentado. El Senegal consideraba que la propuesta era un paso importante para encontrar una solución a esta cuestión prioritaria. En Senegal las importaciones de alimentos representaban aproximadamente el 45 por ciento de las importaciones totales y esta cuestión tenía, por consiguiente, muchísima importancia, ya que estaba directamente vinculada a la seguridad alimentaria. El Senegal pidió a los Miembros que prestasen a la propuesta la máxima atención a fin de lograr progresos en esta cuestión.

              8. La India apoyó la propuesta hecha por el grupo de 16 países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios. Señaló con preocupación que la ayuda alimentaria era menor cuando los precios del mercado mundial eran elevados. Si los Miembros eran serios con respecto a la aplicación de la Decisión de Marrakech de buena fe, la ayuda alimentaria debía aumentarse cuando era más necesaria, es decir, cuando los precios del mercado mundial eran elevados. La India apoyó asimismo la adopción de medidas para mejorar la capacidad a largo plazo de forma que disminuyera la dependencia de la ayuda alimentaria. Podría darse un gran impulso a la producción de alimentos en muchos de los actuales países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios, si se redujera considerablemente la ayuda a la agricultura que distorsionaba el comercio proporcionada en otros países.

              9. Indonesia reconoció la importancia de la propuesta presentada por los 16 países de la OMC importadores netos de productos alimenticios. Confiaba en que se lograran resultados constructivos en las consultas emprendidas por el Vicepresidente con miras a encontrar mecanismos adecuados para aplicar la Decisión relativa a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios.

              10. Nueva Zelandia señaló que era uno de los Miembros que habían apoyado la decisión adoptada en el Consejo General de remitir esta cuestión al Comité de Agricultura a fin de encontrar medios de aplicar de forma más eficaz la Decisión Ministerial de Marrakech. Felicitó a los autores de la propuesta por presentar este documento bien concebido. Nueva Zelandia ya proporcionaba toda su ayuda alimentaria en forma de donación total y alentaría a los demás a que hicieran lo mismo. Estaba de acuerdo en que los compromisos contraídos por los países donantes en el marco del Convenio sobre Ayuda Alimentaria debían prever mayores volúmenes de productos básicos según las necesidades. Estaba de acuerdo también en que era esencial que se prestase a los países importadores netos de productos alimenticios y a los de PMA asistencia técnica y financiera adicional y más específica para mejorar la productividad y la infraestructura de su sector agrícola. Había otras ideas interesantes en la propuesta, incluido el concepto del Fondo Rotatorio interinstitucional, sobre las que Nueva Zelandia necesitaría reflexionar más tiempo. Nueva Zelandia esperaba que los debates continuasen de una forma sustantiva y apoyaba las consultas informales que estaba celebrando actualmente el Presidente sobre este tema.

              11. Tailandia acogió con satisfacción las constructivas propuestas de los 16 países en desarrollo. Podía apoyar la propuesta de que se facilitase la ayuda alimentaria en forma de donación total. Además, proponía que los alimentos de las reservas destinadas a la ayuda alimentaria se comprasen únicamente a países en desarrollo.

              12. Australia acogió favorablemente la propuesta de examinar las disposiciones actuales de la OMC en el marco de la Decisión sobre los importadores netos de productos alimenticios y el establecimiento de mecanismos para mejorar la aplicación de esa Decisión. Australia estaba interesada en que se elabora en mayor medida el aspecto técnico de las propuestas presentadas en el documento. Señaló que en una conversación preliminar entre los autores de la propuesta y los donantes, organizada por el Vicepresidente, se acordó que, como primera medida, sería útil que el FMI, el Banco Mundial, el Consejo Internacional de los Cereales y la FAO informasen a los Miembros sobre sus actividades relacionadas con las propuestas sobre el acceso a los mecanismos de financiación, la ayuda alimentaria y la asistencia técnica y financiera. Australia vería con agrado este enfoque.

              13. El Canadá agradeció a los autores los esfuerzos que habían hecho para preparar la propuesta. El Canadá compartía su interés por lograr que se aplicase de forma eficaz la Decisión. Aunque la comunicación aludía a una clara relación de causalidad entre las reformas de política derivadas de la Ronda Uruguay y el incremento de las facturas de las importaciones de alimentos de los PMA y de los países importadores netos de productos alimenticios, el Canadá no estaba convencido de que el documento estableciese claramente esa relación causal. De hecho, el cuadro adjunto a la propuesta parecía mostrar que las facturas de las importaciones de alimentos habían aumentado en 1995/96 y disminuido desde entonces. Lo mismo había ocurrido con el coste de las importaciones por unidad, y teniendo en cuenta que los precios habían disminuido de nuevo en 1999‑2000, podía preverse que seguirían disminuyendo cuando se dispusiera de datos más recientes. Esto parecía indicar que podía haber muchas otras razones para los cambios en las facturas de las importaciones de alimentos de los PMA y los importadores netos de productos alimenticios aparte de su vinculación con el programa de reforma. La cuestión de la relación de causalidad era muy importante en las deliberaciones sobre la aplicación de una decisión que trataba de los efectos de la reforma. El Canadá reconocía las preocupaciones legítimas de los autores de la propuesta en lo que respecta a la inestabilidad de la factura de las importaciones de alimentos y quería que la Decisión funcionase de forma eficaz. El Canadá estaba también de acuerdo con la India en que la reducción de las distorsiones y un mejor funcionamiento del sistema de comercio agropecuario contribuirían a mejorar la seguridad alimentaria de los países importadores netos de productos alimenticios y de los PMA. En lo que respecta a la ayuda alimentaria, el Canadá apoyaba la petición de que toda la ayuda alimentaria se facilitase en forma de donación total. Sobre la cuestión del aumento de los volúmenes previstos en los compromisos contraídos en el marco del Convenio sobre Ayuda Alimentaria, el Canadá había incrementado los volúmenes en los compromisos contraídos en el marco del Convenio sobre Ayuda Alimentaria en 1999, y había sobrepasado sistemáticamente el umbral de sus compromisos en el marco de dicho Convenio. Con respecto a la idea de utilizar anticipadamente las contribuciones o transferir el remanente de los compromisos sobre ayuda alimentaria, el Canadá se preguntaba si esto sería contrario al principio de garantizar la disponibilidad de niveles mínimos de ayuda alimentaria. Al examinar esta propuesta, el Canadá pensaba que el foro apropiado para examinar los compromisos sobre los volúmenes de ayuda alimentaria era el Convenio sobre Ayuda Alimentaria y no la OMC. Con respecto a los nuevos mecanismos de financiación propuestos, el Canadá quisiera conocer mejor las razones de la infrautilización de los mecanismos existentes. El Canadá instaría a la realización de un examen detallado y específico de los problemas existentes en los mecanismos actuales y de la forma en que podrían resolverse, antes de considerar el establecimiento de un nuevo mecanismo. Con respecto a la asistencia técnica y financiera, al Canadá le interesaría que se examinase cómo podría orientarse esa asistencia de manera más eficaz a sus fines. No obstante, el Canadá tenía dudas sobre si la OMC era un foro apropiado para que los países establecieran compromisos sobre el nivel y la orientación de sus actividades de asistencia al desarrollo.

              14. Las CE dijeron que se comprometían plenamente a aplicar el Convenio sobre Ayuda Alimentaria y apoyaban firmemente la propuesta de que la ayuda alimentaria se proporcionase en forma de donación total. Las CE también habían notado que la ayuda alimentaria era menor cuando los precios del mercado eran elevados y viceversa. Esto ilustraba otra importante cuestión, a saber, el abuso de la ayuda alimentaria para favorecer la penetración en los mercados. Con respecto al aumento de la ayuda alimentaria, las CE pensaban que la ayuda alimentaria debía otorgarse a aquellos que la necesitaban y cuando la necesitaban. La ayuda alimentaria no debía crear dependencia ni poner en peligro la producción nacional de alimentos. Con respecto a los mecanismos de financiación, la opinión de las CE en este momento era que debían de tratarse en el FMI y el Banco Mundial.

              15. Los Estados Unidos agradecieron a los autores de la propuesta su contribución a los debates. Los Estados Unidos consideraban que la discusión sobre si el modesto proceso de reforma derivado de la Ronda Uruguay tenía un efecto negativo en los PMA y en los países importadores netos de productos alimenticios había durado probablemente suficiente. Sin embargo, algunos países podían tener la impresión de que su dependencia de las importaciones de alimentos les hacía vulnerables a las incertidumbres del mercado, y esas preocupaciones debían abordarse para que esos países pudiesen participar en una mayor reforma y beneficiarse de la misma. Aunque había una serie de puntos en la propuesta con los que estaban de acuerdo, los Estados Unidos opinaban de forma diferente con respecto a algunas cuestiones. A juicio de los Estados Unidos, las negociaciones sobre ayuda alimentaria deberían mantenerse en el marco del Convenio sobre la Ayuda Alimentaria y no ser tratadas en la OMC. Los Estados Unidos eran, por tanto, reacios a incluir compromisos vinculantes sobre la ayuda alimentaria en las listas de compromisos de la OMC. Los Estados Unidos, como mayor donante de ayuda alimentaria, proporcionaban más del 85 por ciento de la ayuda alimentaria en forma de donación. Consideraban que la ayuda alimentaria basada en la concesión de préstamos en condiciones de favor tenía un importante papel que desempeñar. Los Estados Unidos eran asimismo reacios a comprometerse a establecer un nuevo mecanismo de financiación sin haber estudiado antes las deficiencias de los instrumentos actuales. Además, el nuevo mecanismo de financiación no podía establecerse rápidamente y requeriría gran cantidad de trabajo técnico. En cualquier caso, los Estados Unidos acogían seriamente la propuesta y se comprometían a trabajar con los Miembros interesados sobre la cuestión. Los Estados Unidos exhortaban al Vicepresidente a continuar las deliberaciones informales sobre los aspectos técnicos.

              16. El Japón recibió con agrado la propuesta presentada por los 16 países en desarrollo. Esta propuesta trataba de resolver los problemas con los que tropezaban los países importadores netos de productos alimenticios y los PMA durante el período de aplicación de la Ronda Uruguay. El Japón apoyaba los esfuerzos que se estaban realizando para considerar qué debería hacerse para resolver esos problemas y dar efectividad a la Decisión de Marrakech. A juicio del Japón, deberían examinarse detenidamente los datos específicos de la propuesta. El Japón apoyaba que la FAO desempeñase un papel importante como organismo competente en las cuestiones relativas a la seguridad alimentaria de los países en desarrollo. Los Miembros deberían basarse en los conocimientos técnicos de la FAO a la hora de examinar la experiencia de la aplicación del Acuerdo sobre la Agricultura, los enfoques de la seguridad alimentaria, los problemas técnicos relacionados con los programas de reservas de alimentos y otras cuestiones. El Japón estimaba que también podía ser útil que se mantuvieran conversaciones entre las organizaciones internacionales pertinentes, incluida la FAO. Con respecto a la ayuda alimentaria, el Japón creía que debía mantenerse la posibilidad de facilitar ayuda alimentaria sobre la base de un préstamo, teniendo en cuenta las necesidades de los países receptores y las condiciones financieras de los países donantes en el caso de que hubiera escasez de alimentos a gran escala. Con respecto a la propuesta relativa a las reservas, el Japón había incluido también un sistema de reservas alimenticias internacionales en su propuesta de negociación. El Japón quisiera examinar con los países en desarrollo interesados qué medidas serían eficaces para establecer un programa de reservas alimenticias internacionales.

              17. El Uruguay acogió con satisfacción las propuestas concretas presentadas por los 16 Miembros. Apoyaba varias ideas, en particular la de que la ayuda alimentaria debería facilitarse en forma de donación total y estar disponible cuando más se necesitara. Las propuestas deberían estudiarse detenidamente y recibir atención prioritaria. Aunque el Uruguay compartía las dudas del Canadá sobre la relación causal entre el proceso de reforma y los problemas con los que tropezaban estos países, estaba de acuerdo en que deberían iniciarse trabajos para identificar los problemas existentes en los mecanismos actuales antes de recomendar nuevas soluciones. El Uruguay apoyaba la idea de recabar información adicional de las organizaciones internacionales pertinentes.

              18. La Argentina acogió favorablemente la propuesta y estaba dispuesta a apoyarla. Aunque tenía dudas con respecto a la justificación de la propuesta, consideraba que era un paso en la dirección correcta, ya que proponía ayuda para las importaciones en vez de subvenciones a las exportaciones de productos agropecuarios. Otro mérito de la propuesta era que llamaba la atención sobre la importancia de la asistencia técnica como medio de aumentar la producción de los países en cuestión. La Argentina señaló que el establecimiento de un nuevo fondo podría ser complicado y sobrepasaría probablemente los límites del mandato del Comité. No obstante, la Argentina apoyaba la propuesta de Australia de proceder, primero, a examinar los mecanismos y facilidades existentes a tenor de lo cual el Comité podría hacer entonces recomendaciones, según procediera. La Argentina consideraba, por otro lado, que la relación de causalidad que se sugería que existía entre los compromisos de la Ronda Uruguay y el incremento de la factura de las importaciones de alimentos distaba de ser clara, ya que había muchos factores en juego, incluidas las crisis financieras, los desastres naturales y las guerras civiles. La Argentina estimaba también que las solicitudes de inclusión en la lista de la OMC de países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios (G/AG/5/Rev.4) deberían examinarse con buena voluntad, pero advirtió que dicha lista no debía diluirse si se quería aplicar la Decisión de Marrakech de forma eficaz.

              19. El Pakistán agradeció a los Miembros que hubiesen participado de forma positiva en estos debates. Sus ideas y sugerencias serían útiles para perfeccionar la propuesta. Con respecto al argumento de ciertos Miembros de que no había o era bastante débil la relación de causalidad entre el programa de reforma y los precios internacionales de productos, el Pakistán observó que, en los dos primeros años de aplicación, los precios del mercado mundial de alimentos habían aumentado a medida que la ayuda interna y demás ayudas con efectos de distorsión en el comercio se reducían; en los años siguientes los precios disminuyeron, ya que la ayuda a la agricultura que distorsionaba el comercio había aumentado a los niveles del período de base. Por consiguiente, a juicio de los autores de la propuesta, había una clara relación causal entre las "políticas de reforma" y los precios internacionales de los alimentos. En cualquier caso, los autores estaban dispuestos a elaborar en mayor medida su propuesta, que reflejaba inquietudes y dificultades legítimas.

              20. La Argentina se refirió a la declaración de Pakistán sobre la cuestión de la relación de causalidad. En opinión de la Argentina, la situación era la siguiente: inicialmente, cuando los compromisos sobre la ayuda interna y las subvenciones a las exportaciones no eran estrictos, los precios internacionales de los productos básicos habían aumentado; después, cuando los compromisos se hicieron más estrictos, los precios mundiales disminuyeron y no lo contrario como podía haberse esperado. En otras palabras, podía haber una vinculación entre los compromisos en materia de agricultura contraídos en el marco de la OMC y los precios mundiales, pero la relación de causalidad que se sugería distaba de ser clara. Por estas y otras razones, a la Argentina le inquietaría toda declaración en el sentido de que los resultados de la Ronda Uruguay eran perjudiciales para los intereses de los países importadores netos de productos alimenticios y los PMA.

              21. Al resumir los debates, el Vicepresidente señaló que los Miembros habían mantenido un interesante debate sobre la cuestión de la relación de causalidad entre los resultados de la Ronda Uruguay en la espera de la agricultura y los precios mundiales de los alimentos y, aunque se habían expresado opiniones diferentes, todos pensaban que era importante garantizar el suministro estable de alimentos a los PMA y a los países importadores netos de productos alimenticios. También había diferentes opiniones sobre la cuestión de qué instituciones deberían ocuparse de los diversos elementos de la Decisión de Marrakech. Su propuesta era continuar los debates informales con la participación de expertos de las organizaciones internacionales pertinentes a fin de identificar los problemas específicos para la aplicación de la Decisión. En esas reuniones informales, tenía intención de abordar por separado cada cuestión, a saber, el acceso a los mecanismos de financiación de las instituciones financieras internacionales, la ayuda alimentaria, y la asistencia técnica y financiera.

    ANEXO 2
    PROPUESTA PARA APLICAR LA DECISIÓN MINISTERIAL DE MARRAKECH
    EN FAVOR DE LOS PAÍSES MENOS ADELANTADOS Y DE LOS
    PAÍSES EN DESARROLLO IMPORTADORES NETOS DE
    PRODUCTOS ALIMENTICIOS


    Presentada por Côte d'Ivoire, Cuba, Egipto, Honduras, Jamaica, Kenya, Marruecos,
    Mauricio, el Pakistán, la República Dominicana, el Senegal, Sri Lanka,
    Santa Lucía, Trinidad y Tabago, Túnez y Venezuela
    *

    Agradecemos al Vicepresidente del Comité de Agricultura de la OMC el haber dado a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados la oportunidad de presentar propuestas concretas en el marco de los puntos del párrafo 21 del proyecto de Declaración Ministerial de 18 de octubre de 1999 relativos a la aplicación de la Decisión Ministerial de Marrakech sobre medidas relativas a los posibles efectos negativos del programa de reforma en los países menos adelantados y en los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios. Esperamos que las propuestas que se exponen a continuación se examinen sin demora y de manera favorable a fin de disipar las preocupaciones legítimas de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados, y de aplicar efectivamente la Decisión Ministerial pertinente conforme al compromiso jurídico contraído por los Miembros de la OMC en el artículo 16 del Acuerdo sobre la Agricultura. Confiamos en que los debates sobre esta cuestión que se celebren en el Comité de Agricultura resulten en la presentación de propuestas positivas para su adopción por el Consejo General.

    El Acuerdo sobre la Agricultura se elaboró principalmente con vistas a reducir los excedentes estructurales creados en el pasado por políticas que distorsionaban la producción y el comercio en el sector agropecuario. Por tanto, es evidente que si se alcanzara efectivamente ese objetivo fundamental del Acuerdo sobre la Agricultura, las repercusiones para los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados serían un aumento del costo de sus importaciones de productos alimenticios. El período transcurrido desde que empezó la Ronda Uruguay ilustra bien lo que han experimentado los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados en lo que respecta a la factura de sus importaciones de productos alimenticios.

    Según los datos proporcionados por la FAO (véase el cuadro I), la factura de las importaciones de cereales para estos dos grupos de países es mucho más elevada que antes. Tomando como referencia los dos años anteriores a 1995 (es decir, el promedio entre las dos campañas de comercialización de 1993/94 y 1994/95), el aumento de la factura de las importaciones de cereales entre 1995/96 y 1996/97 fue del 36,6 por ciento para los dos grupos de países considerados juntos. La mayor parte de ese aumento (el 35,1 por ciento) se debió a aumentos en el coste por unidad de los cereales importados, ya que los volúmenes variaron poco. Además, a pesar de que los precios mundiales volvieron a un nivel más normal después de la campaña de comercialización de 1997/98, el coste de las importaciones de cereales para estos dos grupos de países permaneció en un nivel mucho más elevado que el nivel anterior a 1995.

    En vista de lo que antecede, queda puesta en evidencia la relación de causalidad entre las reformas de política derivadas de la Ronda Uruguay y el coste más elevado de las importaciones de productos alimenticios para los países menos adelantados y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios.

    Propuestas para la aplicación

    La Decisión Ministerial prevé tres mecanismos para hacer frente a las dificultades que puedan experimentar los países menos adelantados y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios: ayuda alimentaria, acceso a los mecanismos de financiación, y asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad e infraestructura de su sector agrícola. A continuación presentamos propuestas respecto de cada uno de estos tres mecanismos.



    Ayuda alimentaria

    Lamentablemente, se ha observado que la ayuda alimentaria es menor cuando los precios del mercado mundial son elevados, precisamente cuando se necesita más ayuda alimentaria, y viceversa. Además, en el nuevo Convenio sobre la Ayuda Alimentaria (CAA) aprobado en junio de 1999 los compromisos relativos a los productos básicos prevén unos volúmenes (4,895 millones de toneladas, en equivalente en trigo) menores que en el anterior CAA de 1995 (5,35 millones de toneladas, en equivalente en trigo) y el CAA de 1986 (7,5 millones de toneladas).

    Por lo tanto, proponemos lo siguiente:

    i) toda la ayuda alimentaria debería suministrarse en forma de donación total;

    ii) los compromisos contraídos por los países donantes en el marco del CAA deberían prever mayores volúmenes de productos básicos;

    iii) los países donantes deberían comprometerse a aumentar los volúmenes de ayuda alimentaria en los años en que los precios del mercado mundial sean elevados, que es cuando más se necesita esa ayuda. Esto podrá conseguirse previendo la flexibilidad necesaria en el Convenio, por ejemplo, la posibilidad de transferir el remanente de los períodos en que los precios sean bajos y, por lo tanto, la demanda de ayuda alimentaria sea menor, y la utilización anticipada de las contribuciones en el marco del CAA correspondientes a años ulteriores.



    Acceso a los mecanismos de financiación

    Los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados necesitan tener acceso a los mecanismos especiales de financiación para mantener el volumen normal de sus importaciones de productos alimenticios en los períodos en que los precios del mercado sean elevados sin poner en mayor peligro la posición de su balanza de pagos. La experiencia ha mostrado que los mecanismos existentes en las instituciones de Bretton Woods, por las condiciones a que están sujetos y demás aspectos técnicos, no han sido utilizados por los países que necesitan esa financiación. Además, el requerido mecanismo de financiación debería guardar cierta correspondencia con las existencias físicas de cereales alimenticios. Por tanto, proponemos lo siguiente:

    i) se debería pedir a la FAO, a la luz de su experiencia y su trabajo en esta esfera, que proporcione estimaciones del volumen normal de productos alimenticios que los distintos países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y países menos adelantados necesitan importar anualmente para mantener los niveles de consumo, y evalúe la asistencia necesaria para importar esas cantidades;

    ii) se debería crear un Fondo Rotatorio interinstitucional que constara de dos componentes. El primer componente de este Fondo (que comprendería los mecanismos de financiación existentes y/o nuevos mecanismos, según fuera necesario) sería variable y permitiría garantizar que los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados recibieran una financiación suficiente, en condiciones de favor, en los períodos en los que los precios del mercado fueran elevados;

    iii) los países productores deberían comprometerse, en los años de suministros abundantes como el actual, a prever, además de los volúmenes necesarios para la ayuda alimentaria, las situaciones de emergencia y los proyectos esenciales de asistencia nutricional, reservas nacionales de alimentos suficientes para satisfacer las necesidades normales de importación de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados, según lo indique la FAO;

    iv) esas reservas se pondrían a disposición de los países menos adelantados y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios a precios razonables, en los períodos en los que los precios del mercado mundial fueran elevados, a fin de que, junto con la ayuda alimentaria disponible, pudieran satisfacer sus necesidades normales de importación.



    Asistencia técnica y financiera

    Asimismo, consideramos que es esencial que se preste asistencia técnica y financiera a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y a los países menos adelantados para mejorar la productividad e infraestructura de su sector agrícola. Esto permitirá resolver directamente el verdadero problema que hace que los países menos adelantados y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios dependan fuertemente del mercado mundial. Por tanto, proponemos lo siguiente:

    i) el segundo componente del mencionado Fondo Rotatorio, sería un componente fijo y permitiría prestar asistencia técnica y financiera a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados para proyectos específicos relacionados con la mejora de la productividad de su sector agrícola y de la infraestructura conexa;

    ii) esa asistencia técnica y financiera a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados debería prestarse además de la asistencia suministrada en el marco de las actividades bilaterales y multilaterales ordinarias de los donantes en esta esfera.



    Compromisos vinculantes y supervisión efectiva

    Con vistas a garantizar la seguridad y la previsibilidad en lo que respecta a la ayuda alimentaria, la financiación y la asistencia técnica y financiera, se recomienda lo siguiente:

    i) los principales países desarrollados exportadores deberían reservar suministros, de entre sus reservas alimenticias nacionales, asignadas específicamente para su puesta a disposición de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados a precios razonables en los años en los que los precios mundiales fueran elevados;

    ii) los países desarrollados y las instituciones internacionales para el desarrollo y financieras (Banco Mundial, FMI, PNUD) deberían contribuir a la financiación de los dos componentes del Fondo Rotatorio que, a su vez, debería ser administrado con arreglo a un acuerdo interinstitucional en el que participaría plenamente la FAO;

    iii) el compromiso de los Miembros de la OMC con respecto a los volúmenes de ayuda alimentaria, los volúmenes de reservas físicas, y las contribuciones a los dos componentes del Fondo Rotatorio debería inscribirse en las listas de esos países como un compromiso vinculante y jurídicamente exigible;

    iv) los Miembros de la OMC deberían hacer notificaciones anuales respecto de esos compromisos al Comité de Agricultura de la OMC.



    Estamos dispuestos a entablar de buena fe conversaciones con nuestros interlocutores comerciales con vistas a lograr soluciones efectivas. A la luz de esas deliberaciones, podríamos elaborar en mayor medida el aspecto técnico de los puntos planteados en la presente propuesta.


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    ANEXO 1 Examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión

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