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Cuadro I Importaciones de cereales de los PMA y los PDINPA (1993/94 a 1999/00) - Información disponible al 15 de noviembre de 1999

  • 1999/00 Factura de importación (millones de dólares)
  • PMA+PDINPA 5.150 6.754 8.537
  • Volumen total importado (miles de t)
  • PMA+PDINPA 36.683 39.305 38.366
  • Ayuda alimentaria (miles de t)
  • PMA+PDINPA 5.789 5.651 3.946
  • En el marco del EEP de los Estados Unidos (millones de dólares)
  • PMA+PDINPA 454 123 22 0
  • Coste de las importaciones por unidad (dólares/t)
  • PMA+PDINPA 140,4 171,8 222,5
  • Precio de exportación del trigo
  • 1993/94-94/95 1995/96-96/97 1997/98-98/99
  • Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95
  • ANEXO C (Documento g/ag/10, de 6 de julio de 2001)
  • ANEXO 2 Examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de la Decisión de Marrakech en favor de los países menos adelantados y de los países



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    Cuadro I
    Importaciones de cereales de los PMA y los PDINPA (1993/94 a 1999/00) - Información disponible al 15 de noviembre de 1999




    1993/94

    1994/95

    1995/96

    1996/97

    1997/98

    1998/99

    1999/00

    Factura de importación (millones de dólares)






















    PMA

    1.375

    2.195

    2.272

    1.871

    2.357

    1.996

    n.d.

    PDINPA

    3.775

    4.559

    6.265

    5.857

    5.397

    4.617

    n.d.

    PMA+PDINPA

    5.150

    6.754

    8.537

    7.728

    7.754

    6.613

    n.d.

    Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95

    -13,5

    13,5

    43,4

    29,8

    30,3

    11,1

    n.d.

























    Volumen total importado (miles de t)






















    PMA

    11.167

    13.310

    12.273

    10.753

    14.390

    15.380

    13.108

    PDINPA

    25.516

    25.995

    26.093

    28.038

    30.974

    29.370

    31.542

    PMA+PDINPA__36.683__39.305__38.366'>PMA+PDINPA

    36.683

    39.305

    38.366

    38.791

    45.364

    44.750

    44.650

    Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95

    -3,4

    3,4

    1,0

    2,1

    19,4

    17,8

    17,5

























    Ayuda alimentaria (miles de t)






















    PMA

    3.932

    4.326

    3.305

    2.553

    2.669

    3.157

    n.d.

    Porcentaje de las importaciones totales

    35,2

    32,5

    26,9

    23,7

    18,5

    20,5

    n.d.

    PDINPA

    1.857

    1.325

    641

    495

    622

    616

    n.d.

    Porcentaje de las importaciones totales

    7,3

    5,1

    2,5

    1,8

    2,0

    2,1

    n.d.

    PMA+PDINPA

    5.789

    5.651

    3.946

    3.048

    3.291

    3.773

    n.d.

    Porcentaje de las importaciones totales

    15,8

    14,4

    10,3

    7,9

    7,3

    8,4

    n.d.

























    En el marco del EEP de los Estados Unidos (millones de dólares)

    PMA

    99

    35

    1

    0

    0

    0

    n.d.

    PDINPA

    355

    88

    21

    0

    0

    0

    n.d.

    PMA+PDINPA

    454

    123

    22

    0

    0

    0

    n.d.

    Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95

    57,4

    -57.4

    -92,4

    -100,0

    -100,0

    -100,0

    n.d.

























    Coste de las importaciones por unidad (dólares/t)

    PMA

    123,1

    164,9

    185,1

    174,0

    163,8

    129,8

    n.d.

    PDINPA

    147,9

    175,4

    240,1

    208,9

    174,2

    157,2

    n.d.

    PMA+PDINPA

    140,4

    171,8

    222,5

    199,2

    170,9

    147,8

    n.d.

    Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95

    -10,4

    9,7

    42,0

    27,2

    9,1

    -5,7

    n.d.

























    Precio de exportación del trigo

    Invierno no demasiado riguroso en los Estados Unidos (dólares/t)

    143

    157

    216

    181

    142

    120

    110

    Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95

    -4,7

    4,7

    44,0

    20,7

    -5,3

    -20,0

    -26,7







    1993/94-94/95

    1995/96-96/97

    1997/98-98/99

    Promedios (PMA+PDINPA)










    Factura de importación (millones de dólares)

    5.952,0

    8.132,5

    7.183,5

    Volumen total importado (miles de t)

    37.993,9

    38.578,5

    45.057,0

    Ayuda alimentaria (miles de t)

    5.719,8

    3.496,8

    3.532,0

    En el marco del EEP de los Estados Unidos (millones de dólares)

    288,5

    11,0

    0,0

    Coste de las importaciones por unidad (dólares/t)

    156,7

    210,8

    159,4

    Precio de exportación del trigo

    150,0

    198,5

    131,0













    Cambio porcentual con respecto a 1993/94-1994/95










    Factura de importación

    0,0

    36,6

    20,7

    Volumen total importado

    0,0

    1,5

    18,6

    Ayuda alimentaria

    0,0

    -38,9

    -38,2

    En el marco del EEP de los Estados Unidos

    0,0

    -96,2

    -100,0

    Coste de las importaciones por unidad

    0,0

    34,6

    1,8

    Precio de exportación del trigo

    0,0

    32,3

    -12,7













    Fuente: FAO. Las cifras correspondientes a 1998/99 son provisionales y las relativas a 1999/00 son estimaciones.

    ANEXO C

    (Documento g/ag/10, de 6 de julio de 2001)

    examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de
    la aplicación de la decisión sobre medidas relativas a
    los posibles efectos negativos del programa de
    reforma en los países menos adelantados y en
    los países en desarrollo importadores
    netos de productos alimenticios


    Informe del Vicepresidente, Ministro Yoichi Suzuki,
    al Consejo General


              1. En la reunión extraordinaria del 15 de diciembre de 2000, el Consejo General remitió a los órganos subsidiarios pertinentes, incluido el Comité de Agricultura, varias cuestiones relativas a la aplicación. El Consejo General decidió, entre otras cosas, lo siguiente:

    "[e]l Comité de Agricultura examinará posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión sobre medidas relativas a los posibles efectos negativos del programa de reforma en los países menos adelantados y en los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios, y rendirá informe al Consejo General en la segunda reunión ordinaria del Consejo del año 2001." (Véase el documento WT/L/384.)

              1. En este contexto, un grupo de 16 países en desarrollo de la OMC importadores netos de productos alimenticios, compuesto por Côte d'Ivoire, Cuba, Egipto, Honduras, Jamaica, Kenya, Marruecos, Mauricio, el Pakistán, la República Dominicana, Santa Lucía, el Senegal, Sri Lanka, Trinidad y Tabago, Túnez y Venezuela, presentó al Comité de Agricultura una "Propuesta para aplicar la Decisión Ministerial de Marrakech en favor de los países menos adelantados y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios" (G/AG/W/49). Los patrocinadores de la propuesta han presentado una propuesta ampliada que se distribuyó con la signatura G/AG/W/49/Add.1 (el texto figura en el anexo 3). La lista de copatrocinadores incluye ahora al Perú, con lo cual el número de copatrocinadores asciende a 17. Las propuestas fueron objeto de debate, incluidas una discusión informal de mesa redonda con el FMI, el Banco Mundial y la FAO, y el debate en la reunión ordinaria del Comité celebrada los días 28 y 29 de junio de 2001.

              2. El representante del FMI destacó que el organismo disponía de recursos financieros suficientes, pero que sus préstamos debían destinarse a rectificar problemas de balanza de pagos. El representante del Banco Mundial observó que los préstamos del Banco para desarrollo rural habían declinado de un nivel anual de alrededor de 4.000 millones de dólares EE.UU. hace un decenio a 1.000 millones de dólares EE.UU. el pasado año, el nivel más bajo registrado hasta entonces. Esa disminución no se debía a que el Banco Mundial careciera de recursos, sino a una contracción de la demanda de préstamos para desarrollo agrícola y rural. El representante del Banco Mundial señaló que el Banco sentía la preocupación de que el desarrollo agrícola no tuviera ya una alta prioridad en muchos países en desarrollo habida cuenta del uso que éstos hacían de los recursos del Banco. Los partidarios de la propuesta expresaron frustración por el hecho de que no había mecanismos de financiación adecuados para atender a las dificultades a corto plazo de los PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios. En los anexos 1 y 2 figura un resumen detallado de los debates en ambas reuniones.

              3. En cuanto a la labor futura, dije que existía apoyo entre los Miembros para continuar las consultas. Tengo intención de organizar consultas más informales. También habrá oportunidad de examinar la cuestión en la reunión extraordinaria del Comité de Agricultura en julio, en el contexto de las deliberaciones sobre la seguridad alimentaria. De esta manera se podrá definir con más precisión el ámbito de los problemas que se han de examinar en el contexto de la aplicación. El contenido de mis consultas abarcará la forma de atender a las dificultades financieras a corto plazo, la cuestión relativa a saber si los servicios del FMI y del Banco Mundial son adecuados para atender a las preocupaciones expresadas y la cuestión del proyecto de fondo rotatorio. También daré oportunidades de celebrar consultas, en un contexto más amplio, incluidas las cuestiones relacionadas con la ayuda alimentaria y la asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad y la infraestructura del sector agrícola.

              4. Como acordó el Comité de Agricultura en la reunión que celebró los días 28 y 29 de junio de 2001, este informe se presenta al Consejo General bajo mi responsabilidad como Vicepresidente del Comité.

    anexo 1

    Examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la
    Decisión sobre medidas relativas a los posibles efectos negativos del
    programa de reforma en los países menos adelantados y en los
    países en desarrollo importadores netos de productos
    alimenticios: resumen de los debates de la reunión
    celebrada por el Comité de Agricultura
    el 29 de junio de 2001


              1. Egipto hizo ver que los participantes en la mesa redonda habían llegado a la conclusión de que los mecanismos de financiación en el marco del FMI y el Banco Mundial no atendían al objetivo de la Decisión de Marrakech. Esos mecanismos tenían por objeto la ayuda de balanza de pagos, en el caso del FMI, y los proyectos de producción agrícola a largo plazo, en el caso del Banco Mundial. Debido a restricciones de tiempo, no había habido una discusión cabal de la propuesta relativa a un nuevo mecanismo de financiación para los productos alimenticios. Habida cuenta de la creciente oposición de la sociedad civil y de otros sectores sociales a una ulterior liberalización de la agricultura, cada vez era más difícil que las autoridades en las distintas capitales pudieran embarcarse sin reservas en los trabajos de las reuniones extraordinarias dedicadas a las negociaciones. Doha presentaba una oportunidad singular de persuadir a los escépticos de la viabilidad y la conveniencia de una ulterior reforma del sistema multilateral de comercio. Ello sería imposible sin una indicación convincente de la determinación de la comunidad internacional de abordar los problemas de los interlocutores comerciales más débiles. Los PMA y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios se sentían frustrados y decepcionados por la falta de un espíritu constructivo y del lento ritmo de las deliberaciones y habían reiterado su disposición a acelerar los trabajos respecto del tema con la mira de presentar una agradable sorpresa a los Ministros en Doha.

              2. A juicio del Pakistán, sería embarazoso para los Ministros si la Decisión de Marrakech no se ponía en práctica antes de la Conferencia de Doha, seis años después de la fecha en que había sido adoptada; la cuestión debía ser una de muchas medidas de aplicación inmediata en Doha. Los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y los países menos adelantados habían tratado de explicar el fundamento de su propuesta y habían presentado una solución. Los mecanismos de financiación existentes del FMI y el Banco Mundial no atendían a las necesidades de los autores de la propuesta. El servicio de financiamiento compensatorio (SFC) del FMI no se utilizaba con frecuencia debido a la condicionalidad, que se había reforzado. Era remota la posibilidad de modificar los criterios del SFC. Por cuanto los mecanismos establecidos no atendían a las necesidades, había que tener en cuenta otras instituciones, por ejemplo, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA). El FIDA era una institución financiera internacional y disponía de capacidad logística, si bien carecía de recursos financieros. En respuesta a quienes no habían percibido el nexo entre los precios y el programa de reforma, el Pakistán señaló que, conforme a la OCDE, el apoyo a la agricultura había aumentado y ello, naturalmente, había llevado a una caída de los precios. En especial, los países del Grupo de Cairns no debían pasar por alto el nexo entre el aumento de la ayuda y la caída de los precios.

              3. Venezuela observó que la concentración en la financiación a corto plazo en la mesa redonda no debía significar que otros temas, incluidas la ayuda alimentaria y la asistencia técnica y financiera, fueran menos importantes. Las deliberaciones en la mesa redonda habían llevado a la conclusión de que los mecanismos de financiación existentes no eran adecuados para atender a las necesidades a las que se refería la Decisión de Marrakech. Desafortunadamente, en la mesa redonda no había habido oportunidad de examinar con detalle la propuesta. Venezuela hizo hincapié, en particular, en dos aspectos de la propuesta: la autofinanciación del fondo y la posibilidad de que el FIDA pudiera ser un marco más apropiado para la administración del fondo, dada la falta de flexibilidad del FMI y el Banco Mundial.

              4. Sri Lanka dijo que había acogido con beneplácito la oportunidad de examinar el tema en la mesa redonda informal, y aclaró el objetivo general de la propuesta. La propuesta tenía por objeto aplicar eficazmente la Decisión Ministerial, incluidos tres mecanismos: ayuda alimentaria, mecanismos de financiación y asistencia técnica y financiera para mejorar la producción e infraestructura del sector agrícola. Los copatrocinadores de la propuesta habían destacado las razones por las cuales aún no se había dado aplicación a la Decisión en reuniones anteriores. Propusieron que la ayuda alimentaria se otorgara en forma de donación total, pidieron a los países donantes que se comprometieran a aumentarlos volúmenes de productos básicos al amparo del Convenio sobre la Ayuda Alimentaria y los instaron a que brindaran esa ayuda cuando era más necesaria, esto es, en los años en que los precios del mercado fueran elevados. En cuanto al acceso a los mecanismos de financiación, habían propuesto que se creara un mecanismo especial para mantener el valor normal de sus importaciones de productos alimenticios en que los precios del mercado fueran elevados sin poner en mayor peligro la posición de su balanza de pagos. El grupo había propuesto que se estableciera un fondo interinstitucional con dos componentes: un componente variable, que permitiría garantizar que los PMA y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios recibieran una financiación suficiente, en condiciones de favor, en los períodos en que los precios del mercado fueran elevados, y un componente fijo, que permitiría prestar asistencia técnica y financiera a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios y a los países menos adelantados para proyectos específicos relacionados con la mejora de la productividad de su sector agrícola y de la infraestructura conexa. También habían propuesto que se garantizara la previsibilidad de que se pusiera en práctica la Decisión y recomendaron que todos los interesados asumieran compromisos en diferentes esferas.

              5. Sri Lanka se refirió seguidamente a las cuestiones planteadas en la reunión formal de marzo del Comité de Agricultura y en la mesa redonda. El primer grupo de cuestiones guardaba relación con el nexo causal entre las reformas de la Ronda Uruguay y las facturas de importación más elevadas que habían experimentado los PMA y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios. En el documento del grupo se había señalado que, en los primeros dos años de aplicación, los precios de los alimentos en el mercado mundial habían aumentado a medida que se había reducido la ayuda con efectos de distorsión del comercio. En años siguientes, los precios habían declinado, pues la ayuda a la agricultura con efectos de distorsión del comercio había aumentado a los niveles del período de base. Sri Lanka destacó que la comparación debía hacerse entre resultados con y sin la Ronda Uruguay. Desde principios del siglo anterior se había echado de ver una tendencia descendente a largo plazo en los precios de los alimentos, tendencia que probablemente continuaría. Otros productos básicos exportados por los países en desarrollo habían experimentado una tendencia descendente similar. Por lo tanto, los ingresos de importación también habían exhibido una tendencia descendente, que incidía en la relación de intercambio. El argumento de que el proceso de reforma no había tenido efectos perjudiciales para la capacidad de los PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios para adquirir alimentos contradecía el argumento de las mismas partes en favor de los efectos beneficiosos que había tenido el proceso de reforma para los países en desarrollo en relación con la agricultura.

              6. Un segundo grupo de cuestiones se refería a saber si el componente de ayuda alimentaria debía mantenerse en el marco del Convenio sobre la Ayuda Alimentaria, si la OMC era el foro apropiado para que los países asumieran compromisos en diferentes esferas y si el establecimiento de un nuevo fondo estaba dentro del mandato del Comité. Sri Lanka creía que la Decisión de Marrakech era una consecuencia del proceso de liberalización emprendido en el contexto de la OMC. Por lo tanto, dar efecto a las responsabilidades señaladas en la Decisión era también algo que caía dentro de la esfera de la OMC. Aunque el nivel de la ayuda alimentaria se determinaba en el marco del Convenio sobre la Ayuda Alimentaria, no era moral y prácticamente correcto afirmar que la cuestión de la ayuda alimentaria se debía considerar fuera de la OMC porque la Decisión instaba a que se adoptaran directrices para asegurarse de que a los PMA y a países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios se les suministraran niveles apropiados de ayuda alimentaria en forma de donación total. En la Decisión, los Ministros reconocieron que, a fin de abordar las dificultades a corto plazo experimentadas por estos países para financiar niveles normales de importaciones comerciales, estos países podrían tener derecho a utilizar los recursos de las instituciones financieras internacionales con arreglo a los mecanismos existentes o a los que se pudieran establecer. En ausencia de una Conferencia Ministerial, el Consejo General tenía facultades para examinar la Decisión desde el punto de vista de su aplicación eficaz. El Consejo General, en su Decisión de diciembre de 2000, había pedido al Comité de Agricultura que examinara posibles medios de mejorar la eficacia de la aplicación de la Decisión de Marrakech. Por lo tanto, el Comité tenía un mandato de examinar esos nuevos medios.

              7. El último grupo de cuestiones al que se refirió Sri Lanka correspondía al proyecto de fondo rotatorio institucional y a las aclaraciones técnicas respecto de los mecanismos de financiación existentes, la forma en que operaban y la razón por la cual se los utilizaba de manera insuficiente. La mesa redonda informal había demostrado que los mecanismos de financiación establecidos por las instituciones de Bretton Woods no podían ser usados por los PMA y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios a causa de las condicionalidades que se aplicaban a esos mecanismos, la cobertura limitada de productos y países y su mayor interés para las decisiones sustantivas de los países beneficiarios que para las necesidades de los PMA y de los países en desarrollo importadores de productos alimenticios. El grupo de patrocinadores de la propuesta tenía previsto suministrar detalles técnicos oportunamente respecto de la organización, la aplicación y el seguimiento del fondo interinstitucional. Sri Lanka invitó a las delegaciones interesadas a que presentaran otras propuestas, teniendo en cuenta al propio tiempo las deficiencias inherentes al mecanismo existente.

              8. El Perú compartió la opinión de oradores anteriores respecto de la inadecuación de los mecanismos de financiación existentes y manifestó su apoyo a la creación de un nuevo tipo de fondo para la financiación a corto plazo de los niveles normales de importación de productos alimenticios básicos como una contribución importante a la seguridad alimentaria. El aumento de las facturas de importación constituía un obstáculo al desarrollo. La nueva propuesta se refería sólo a uno de los aspectos de la Decisión de Marrakech pero el Perú seguía interesado en la cabal aplicación de la Decisión.

              9. Trinidad y Tabago recordó que en la primera propuesta se habían abordado los tres elementos de la Decisión de Marrakech, a saber, ayuda alimentaria, acceso a los mecanismos de financiación y asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad e infraestructura del sector agrícola. La mesa redonda, que había examinado la sección de la propuesta referida a los mecanismos de financiación a corto plazo, no había resultado alentadora. Los mecanismos establecidos no respondían no podían responder ni respondían a las necesidades de los PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios para poner en práctica la Decisión Ministerial. Era necesario obrar con criterio innovador para crear un instrumento, esto es, el fondo rotatorio propuesto, que pudiera facilitar la puesta en práctica de la Decisión. Había que proseguir las consultas sobre todos los aspectos de la Decisión. Trinidad y Tabago señaló que, aparte de las instituciones de Bretton Woods, había otra organización internacional con experiencia en financiación que intervenía en las esferas del desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria, a saber, el FIDA. A la luz de la posición rígida y negativa adoptada por el FMI y el Banco Mundial en la mesa redonda, los Miembros de la OMC debían examinar si acaso el FIDA no sería el organismo ideal para administrar el fondo rotatorio que se creara.

              10. La República Dominicana, en nombre de Honduras, recordó al Comité que la Decisión de Marrakech contenía un componente a largo plazo y un componente a corto plazo. El componente a corto plazo se encaminaba a resolver dificultades para financiar unos volúmenes normales de importaciones comerciales; por su parte, el componente a largo plazo tenía por objeto mejorar la productividad e infraestructura del sector agrícola. En la mesa redonda se había dejado en claro que los mecanismos existentes no habían sido formulados con objeto de atender a las necesidades a corto plazo contempladas en la Decisión. Por lo tanto, se había propuesto un nuevo fondo autofinanciado de 1.200 millones de dólares EE.UU. que aportarían los organismos multilaterales y los donantes. No había habido voluntad política para resolver el problema en los seis años transcurridos desde la adopción de la Decisión. Cada vez había menos tiempo antes de la Conferencia de Doha, y la falta de soluciones satisfactorias a éste y otros problemas de aplicación condicionaría su aceptación de nuevos elementos para el futuro programa de trabajo de la OMC. La República Dominicana y Honduras deseaban que se hiciera un examen más detallado de la propuesta y pedían a sus interlocutores comerciales que obraran con la flexibilidad necesaria para llegar a una solución.

              11. Cuba observó que la propuesta constituía un nuevo esfuerzo por encontrar una solución concreta a una parte de la Decisión de Marrakech. Era evidente que los mecanismos existentes no podrían adaptarse a las necesidades de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios. Por lo tanto, había que crear un nuevo fondo en un marco multilateral. La circunstancia de que hasta ahora la OMC no hubiera podido rectificar este problema derivado de la Ronda Uruguay ponía de manifiesto la ausencia de voluntad política. Ello daba lugar a una considerable inseguridad en los países en desarrollo cuando se trataba de aceptar nuevos compromisos en la organización.

              12. Jamaica recordó la importancia que para los países en desarrollo tenía la solución de los problemas de aplicación. Uno de esos problemas era la puesta en práctica de la Decisión de Marrakech. Aunque había copatrocinado la propuesta, Jamaica había indicado también que seguía dispuesta a considerar otras opciones. Un ejemplo, el FIDA, era una institución financiera cuya intervención podría ayudar a atender efectivamente las preocupaciones de Jamaica. Al intensificarse los preparativos para Doha, Jamaica estimaba que habría respuestas positivas concretas para llevar adelante este debate.

              13. Nigeria destacó que la necesidad de poner en práctica la Decisión de Marrakech era cada vez más apremiante en vista de los demás problemas que tenían ante sí los PMA, muchos de ellos en África. Entre esos problemas se contaban el fuerte endeudamiento, los desastres naturales, las sequías, las guerras y la pandemia del SIDA. Habida cuenta de esos problemas, era imperativo encontrar la forma de poner en práctica la Decisión en consonancia con el artículo 16 del Acuerdo sobre la Agricultura. Si la propuesta actual no era aceptable, Nigeria invitaba a los países desarrollados a que formularan contrapropuestas que pudieran llevar a una solución. Esa solución acrecentaría la confianza en el sistema multilateral de comercio.

              14. La Argentina cuestionó el nexo entre los precios internacionales y el proceso de reforma agrícola y recordó la declaración que había hecho en la reunión que el Comité había celebrado en marzo respecto de este tema (véase el documento G/AG/7). Muchos factores habían influido en los precios, incluso la crisis de Asia y el progreso tecnológico. Cuando había comenzado el período de aplicación, los precios habían aumentado, pero al final del período de aplicación para los países desarrollados, los precios habían declinado. Aunque era interesante y se debía analizar, la propuesta se sustentaba en la hipótesis injustificada de que existía un nexo obvio con los precios.

              15. La India reiteró que se estaba ante un verdadero problema de aplicación derivado de la Decisión de Marrakech. La India estaba preocupada por la falta de aplicación de esta Decisión que afectaba a los países en desarrollo más vulnerables y que daría lugar a que estos países perdieran su fe en la capacidad de la OMC para responder a sus problemas. La India compartía esas inquietudes, pues se había graduado de país importador neto de productos alimenticios a un nivel de autosuficiencia o incluso de exportaciones marginales. La India instó al Vicepresidente a que elaborara un plan de trabajo hasta la Conferencia de Doha a fin de encontrar una solución al problema. Si los precios de los alimentos habían disminuido, y la ayuda alimentaria había aumentado, la India se preguntaba por qué razón las facturas de importación habían aumentado desde la Ronda Uruguay. Por conducto del Vicepresidente, la India pidió que la FAO analizara el problema y suministrara más información al Comité.

              16. Nueva Zelandia destacó que había aplicado fielmente la Decisión de Marrakech y su seguimiento en la Conferencia de Singapur. Los países menos adelantados que deseaban comerciar con Nueva Zelandia tenían acceso virtualmente libre de derechos a su mercado y, a partir del 1º de julio de 2001, tendrían un acceso totalmente libre de derechos para todos los productos. Nueva Zelandia concedía ayuda alimentaria sólo en dinero en efectivo y la asistencia focalizada en la agricultura se encauzaba por conducto de su programa bilateral de ayuda. Nueva Zelandia no estaba ni en contra ni a favor del propuesto mecanismo de financiación a corto plazo, pero todavía no estaba convencida de que fuera necesario establecer un nuevo fondo. En la mesa redonda había abrigado la esperanza de que se hiciera un intento por utilizar el marco existente del FMI y el Banco Mundial, porque estimaba que habría obstáculos importantes para crear un nuevo fondo en los plazos previstos. Nueva Zelandia también pensaba que habría dificultades en la idea de que la OMC, una organización basada en normas, se ocupara del asunto, y estaba tratando de encontrar una forma de salir adelante. Al igual que la India, Nueva Zelandia estaría de acuerdo con que se formulara un plan de trabajo y con que se celebraran otras consultas y discusiones informales en la reunión extraordinaria de julio. Si los Ministros en Doha decidían que debía llevarse adelante el mecanismo de financiación a corto plazo, Nueva Zelandia pondría fiel empeño en hacer realidad a esa Decisión.

              17. Las Comunidades Europeas observaron que, al igual que Nueva Zelandia, también habían abierto sus mercados a los PMA. En cuanto a la propuesta, las CE convenían en que la ayuda alimentaria debía suministrarse en forma de donación total y no como medio de dar salida a excedentes. Las CE no estaban persuadidas por las justificaciones aducidas en apoyo del nuevo fondo. La Decisión de Marrakech se refería claramente a países que sufrían efectos negativos desde el punto de vista de la disponibilidad de alimentos en términos y condiciones razonables; la propuesta, en cambio, se refería al aumento de las facturas de importaciones, que bien podría obedecer a otros factores, como el crecimiento demográfico o el aumento de los ingresos. Aunque la Decisión se refería a los mecanismos de financiación de las organizaciones internacionales establecidas, la propuesta sugería que se creara un nuevo fondo fuera del contexto de las instituciones establecidas. Además, las CE no estaban convencidas de que los mecanismos de financiación existentes fueran inapropiados para atender a los problemas vinculados con la disponibilidad de alimentos. Las CE continuaban dispuestas a celebrar nuevas discusiones técnicas para facilitar una mejor comprensión del problema. La seguridad alimentaria también debía abordarse en las negociaciones en virtud del artículo 20. La puesta en práctica de la Decisión de Marrakech era importante y había posibilidades de mejorar de manera significativa las condiciones en que se suministraba la ayuda alimentaria.

              18. Venezuela respondió que la Decisión de Marrakech se refería también a las dificultades para financiar los volúmenes normales de importaciones de productos alimenticios. En cuanto al nexo entre el proceso de la reforma y los precios, el hecho de que hubiera múltiples factores no debía servir de excusa para demorar la adopción de medidas. El párrafo 5 de la Decisión de Marrakech claramente se refería a los mecanismos de financiación existentes o a los que pudieran establecerse; en consecuencia, la propuesta tenía por objeto sólo poner en práctica algo que ya estaba contenido en la Decisión.

              19. Egipto pidió a todos los delegados que se concentraran en la propuesta, que se refería a las necesidades de financiación a corto plazo. La ayuda alimentaria no reemplazaba a esos mecanismos de financiación. Egipto estaba agradecido por el acceso a los mercados en régimen de franquicia aduanera a favor de los PMA, pero ello no daba seguridad alimentaria. El nuevo fondo no tenía por qué estar fuera de las organizaciones de Bretton Woods; en la propuesta se decía que estas organizaciones debían participar en su gestión. El fondo debía ser comercialmente viable y constituiría un dispositivo de seguridad para épocas desfavorables, que ayudaría a los países a perseverar en sus esfuerzos de liberalización. Se estimaba que las facturas de importación de los PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios en 2000/2001 aumentarían en alrededor de 6 por ciento. La Decisión tenía por objeto ayudar a los PMA y a los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios precisamente en esas situaciones, incluso cuando éstas no reflejaran una evolución a largo plazo en los mercados. Por cuanto era de esperar que se redujeran las subvenciones en virtud de las negociaciones en curso, ello indudablemente se traduciría en aumentos de precios, probablemente alrededor de tres o cuatro años después de concertado un acuerdo. Si ahora no se hacía nada, sería difícil resolver la situación futura, porque llevaría tiempo establecer un nuevo mecanismo de financiación.

              20. El Canadá reconoció las preocupaciones de algunos PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios en cuanto a la seguridad alimentaria, en particular en el contexto de continuar la liberalización del comercio agropecuario. Sin embargo, reiteró la necesidad de tener presente la repercusión real de la Ronda Uruguay sobre los precios, que a su juicio era leve. El Canadá aguardaba con interés las nuevas consultas sobre el tema. Si hubiera reducciones importantes de las subvenciones con efectos de distorsión del comercio, ello seguramente produciría aumentos de precios; sin embargo, los resultados de la Ronda Uruguay no habían sido un experimento muy satisfactorio para confirmar esa hipótesis, porque las subvenciones eran todavía elevadas. La Decisión de Marrakech se refería a los efectos de la Ronda Uruguay. En el futuro, la reducción de las subvenciones con efectos de distorsión del comercio bien podría dar lugar a aumentos de los precios. Ello indicaba que en el contexto de las negociaciones sería apropiado atender a los preocupaciones de los países en cuanto a los posibles efectos de reformas más importantes sobre los precios. La discusión de la seguridad alimentaria en la reunión extraordinaria de julio sería importante a este respecto.

              21. Australia observó que era interesante que, de acuerdo con el Banco Mundial, el uso de préstamos para el desarrollo agrícola hubiera declinado. Sería útil explorar junto con el Banco Mundial la forma en que podría invertirse esa situación. El desarrollo agrícola era importante para mejorar la situación de seguridad alimentaria de los PMA y de los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios. Las medidas encaminadas a eliminar las subvenciones de exportación, reducir la ayuda interna y acrecentar el acceso a los mercados eran otros medios de mejorar la situación de seguridad alimentaria y de atender a algunas de las preocupaciones que habían dado lugar a la Decisión de Marrakech. Australia aguardaba con interés el examen de estas cuestiones con más profundidad en la reunión especial de julio en el contexto del examen de la seguridad alimentaria. Veía con beneplácito que estos aspectos abordaban problemas a más largo plazo y que hubiera también consideraciones a corto plazo. En ese contexto, Australia tomaba nota de la propuesta de establecer un nuevo fondo y estaba interesada en colaborar con el FMI, el Banco Mundial, los PMA y los países en desarrollo importadores netos de productos alimenticios respecto de sus preocupaciones.

              22. Los Estados Unidos expresaron también su preocupación por la disminución de las inversiones en desarrollo agrícola y rural que había señalado el Banco Mundial. Era importante invertir esa tendencia para proveer a la seguridad alimentaria. Aunque se referían a problemas muy importantes, los Estados Unidos tenían reservas en cuanto a elementos específicos de las propuestas, por ejemplo, respecto de la necesidad de constituir un nuevo fondo con una dotación de 1.000 millones de dólares EE.UU. Los Estados Unidos consideraban que había otros foros distintos de la OMC que eran más apropiados para asumir compromisos vinculantes respecto de la ayuda alimentaria.

              23. Por ser el mayor importador neto de productos alimenticios, el Japón comprendía la necesidad de poner en práctica la Decisión de Marrakech. El Japón estaba interesado en participar en reuniones informales ulteriores respecto del tema.

              24. Suiza estimaba que era mejor que el tema de la ayuda alimentaria se examinara en la reunión extraordinaria del Comité de Agricultura. Suiza seguía dispuesta a dar apoyo al Convenio sobre la Ayuda Alimentaria, apoyaba vigorosamente la propuesta de que la ayuda alimentaria se suministrara en forma de donación total y estaba dispuesta a aumentar sus compromisos en el contexto del próximo Convenio. Sin embargo, la ayuda alimentaria no debía crear dependencia o perjudicar la producción local. A ese respecto, la asistencia técnica, que era también parte de la propuesta, tenía una importancia fundamental. En cuanto a los mecanismos de financiación, Suiza estimaba que era mejor ocuparse de ellos en el contexto de las instituciones de Bretton Woods. La mesa redonda había demostrado que existían mecanismos de financiación utilizados en forma insuficiente, y que tanto el Banco Mundial como el FMI acogerían con beneplácito un aumento de la utilización de esos servicios. Suiza no estaba persuadida de que los mecanismos existentes no fueran apropiados para atender a las preocupaciones expresadas y aguardaba con interés las nuevas consultas informales.

              25. Noruega dijo que estaba de acuerdo en que era necesario poner en práctica la Decisión de Marrakech. La ayuda alimentaria se debía suministrar en forma de donación total y podría haber necesidad de aumentar los volúmenes de productos básicos en virtud del Convenio sobre la Ayuda Alimentaria y también la asistencia técnica y financiera. A partir del 1º de julio de 2002, Noruega abriría enteramente sus mercados a las importaciones de los PMA. En cuanto a la financiación a corto plazo, Noruega no tenía certeza todavía de que la mejor solución fuera crear un nuevo mecanismo. Primero habría que analizar qué se podría hacer para mejorar los mecanismos existentes. Noruega aguardaba con interés la continuación del diálogo.

              26. El Vicepresidente resumió los debates. En cuanto a la labor futura, el Vicepresidente dijo que tenía previsto continuar las consultas informales. Habría también oportunidad de examinar la cuestión en la reunión extraordinaria de julio en el contexto de las deliberaciones sobre la seguridad alimentaria. El contenido de las consultas incluiría la forma de atender a las dificultades financieras a corto plazo, la cuestión de saber si los mecanismos existentes del FMI y el Banco Mundial eran apropiados para atender a esas inquietudes y el proyecto de fondo rotatorio. El Vicepresidente dijo que, además, brindaría oportunidades para celebrar consultas en un contexto más amplio, incluidas las cuestiones de la ayuda alimentaria y la asistencia técnica y financiera para mejorar la productividad e infraestructura del sector agrícola.

    ANEXO 2
    Examen de los posibles medios de mejorar la eficacia de la Decisión de
    Marrakech en favor de los países menos adelantados y de los países



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